2.- Problemática identificada
A lo largo de la historia han existido ideas peyorativas sobre la mujer, como la del dramaturgo Molière, quien dijo: “Por muchas razones no es bueno que la mujer estudie y sepa tanto”. Por planteamientos como el anterior, hay desigualdad para las féminas en diversos ámbitos, en este momento solo nos basaremos en el ámbito estudiantil a nivel superior.
Por lo tanto, la perspectiva de género es una categoría de análisis metodológico que permite cuestionar situaciones con tintes biológicos y culturales.
La violencia de género puede expresarse en varios tipos y modalidades que están señalados en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y en otras legislaciones de carácter internacional y nacional. Sin embargo, los actos que pueden clasificarse como discriminación o violencia son diversos y pueden presentarse en las interacciones cotidianas, sin importar la relación que guardan las personas que los reciben y quienes los realizan; si bien, en algunos la jerarquía o posición puede influir, todo integrante de la comunidad universitaria puede sufrirlo.
En las últimas décadas ha incrementado el nivel de estudios
superiores en todo el mundo, la brecha de género en la educación se produjo de
la mano del considerable aumento educativo.
Con el tiempo, las mujeres alcanzaron los niveles de educación
de los hombres y progresivamente lograron niveles de escolaridad más altos que
los hombres.
hay una combinación de una vasta gama de factores y cambios políticos que han facilitado esta revolución de género. Por ejemplo, la amplia disponibilidad de métodos anticonceptivos ha permitido a las mujeres retrasar la maternidad.
El sexismo puede afectar negativamente a los estudiantes de
educación superior, no solo a la hora de elegir y acceder a sus estudios, y en
sus carreras después de la graduación, sino también durante sus estudios. La
violencia contra las mujeres en el campus, como el acoso y la agresión sexual,
es un problema acuciante que deben abordar tanto los responsables políticos
como las instituciones de educación superior. Por ejemplo, en 2015, el 70 % de
las estudiantes de la Universidad de El Cairo sufrieron acoso sexual. En
Bangladesh, en 2013, el 76 % de las estudiantes de ocho universidades
denunciaron incidentes de acoso sexual. En Australia, el 6,9 % de las
estudiantes se enfrentaron a agresiones sexuales al menos una vez en 2015 o
2016 (ONU Mujeres, 2018).


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